Comprar aquí desde fuera es coordinar, no litigar
Una compraventa en la Costa del Sol casi nunca se complica por una cuestión jurídica difícil. Se complica porque hay cinco partes que no se hablan entre sí: el banco que concede la hipoteca, la agencia que llevó la operación, el promotor o el vendedor, la notaría que pone fecha y el registro que inscribe.
El comprador, mientras tanto, está en Oslo, en Londres o en Toronto. No conoce el procedimiento español, no sabe qué es una nota simple y su única pregunta real es siempre la misma: en qué punto estamos y qué falta.
Antes esa pregunta costaba media mañana. Había que mirar el correo, llamar a la gestoría, comprobar si el banco había respondido. La respuesta llegaba, pero llegaba tarde y llegaba insegura.


