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Mandato vs Clio: comparativa honesta (2026)

El líder mundial del software jurídico frente a uno construido para la Administración española. La pregunta no es cuál es mejor producto, sino en qué país ejerces.

Clio es el software de gestión jurídica más adoptado del mundo, y merece serlo. Su producto está mejor acabado que el de casi cualquier competidor, su ecosistema supera las doscientas integraciones de terceros, su analítica e informes son de otro nivel, sus aplicaciones móviles son maduras y su comunidad y formación no tienen equivalente. Si ejerces en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido o Irlanda, es probable que Clio sea la respuesta correcta y Mandato no tenga nada que decirte.

El problema aparece al cruzar la frontera. Un despacho español no vive de un ecosistema de integraciones: vive de LexNET, de la AEAT, del Catastro, de los Registros y —desde 2027— de VeriFactu. Clio no habla con ninguno de ellos, y no porque le falte capacidad técnica, sino porque no es su mercado. Esta comparativa trata de eso y de nada más.

CapacidadMandatoClio
Ecosistema de integraciones de tercerosintegraciones con la Administración española
Informes y analítica avanzada
Aplicaciones móviles maduras
Comunidad, formación y ecosistema de partners
Datos alojados en la UEregión UE disponible
Portal del cliente
WhatsApp Business ligado al expediente
Bandeja unificada con WhatsApp por expedienteregistro de comunicaciones, sin WhatsApp
Integración con LexNETrecepción y presentación de escritos
Cumplimiento VeriFacturegistros encadenados y QR; remisión AEAT en homologación
Conexión con AEAT, Catastro y Registros
Alertas del BOE y el BORME
Español jurídico en producto, plantillas y soporte
Presentación de escritos por LexNET

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incluido parcial no disponible

Sin LexNET

Un despacho procesal español recibe sus notificaciones judiciales por LexNET. No es una preferencia: es el canal. Cada notificación trae un plazo, y cada plazo mal contado es un problema de responsabilidad civil.

Clio no se conecta a LexNET. Un despacho que use Clio seguirá abriendo LexNET aparte, descargando el ZIP, guardando el documento en el expediente a mano y trasladando la fecha al calendario a mano. El software de gestión no sabe que esa notificación existe.

En Mandato la notificación llega al expediente por número de procedimiento, el plazo se calcula y aparece en el calendario, y el equipo del asunto queda avisado. Y no se queda en la recepción: los escritos también se presentan por LexNET desde el propio expediente, sin salir de la gestión.

Sin VeriFactu

Desde el 1 de enero de 2027 para las sociedades, y desde el 1 de julio de 2027 para autónomos y el resto de obligados, la facturación de un despacho español tiene que cumplir el RD 1007/2023: registros encadenados, firma, envío a la AEAT y un QR de factura verificable en cada factura emitida. 2026 es el periodo voluntario — llegar a la fecha sin sistema no es una opción, y no admite una hoja de cálculo intermedia.

Clio factura, y factura bien, pero no tiene nada que decir sobre VeriFactu. Un despacho español que use Clio necesita resolver el cumplimiento en otro sitio, sin que su software de gestión sepa que esa obligación existe.

Mandato emite la factura desde el expediente que la origina — provisiones, proformas e igualas — con registros encadenados y QR de serie, preparado para VeriFactu. Si la contabilidad del despacho vive en Holded, la factura se exporta allí.

Sin WhatsApp ni bandeja única

Clio registra las comunicaciones con el cliente y tiene portal — en eso es un buen producto y no vamos a fingir lo contrario. Lo que no tiene es WhatsApp Business ligado al expediente, y para un despacho español con clientes internacionales ese es el canal por el que entra buena parte de la conversación.

En Mandato, el WhatsApp del despacho, el correo y las llamadas confluyen en una bandeja única por expediente, con un número del despacho dado de alta vía 360dialog. En Clio, esa conversación de WhatsApp sigue viviendo en el móvil de un abogado, fuera del sistema.

Añádase que las plantillas de Clio no están escritas en español jurídico —como ya dice la fila de arriba— y el resultado es que, para hablar con un cliente español o alemán como el despacho quiere, hay que salirse de Clio. En Mandato, no.

Sin español jurídico

Traducir una interfaz es fácil. Escribir un contrato de arras, una hoja de encargo o un escrito de alegaciones que un abogado español firme sin reescribirlo es otra cosa. Las plantillas de Mandato están escritas en español y en inglés por juristas, no traducidas.

Aquí conviene ser precisos, porque es donde una comparativa deshonesta exageraría. Clio no es peor en bilingüismo: es que su producto no está pensado para el derecho español, ni tiene por qué estarlo. Y en el sentido contrario, Mandato no tiene el ecosistema de integraciones ni la analítica de Clio, y probablemente no los tenga nunca a ese nivel.

La elección, para un despacho que ejerce en España con clientes internacionales, se reduce a qué te cuesta más caro: renunciar a doscientas integraciones, o renunciar a LexNET y a VeriFactu.

Elige Clio si…

Ejerces fuera de España, tu trabajo no pasa por LexNET ni por VeriFactu, y valoras por encima de todo un ecosistema de integraciones enorme, una analítica avanzada y un producto pulido por años de escala global.

Elige Mandato si…

Ejerces en España, recibes notificaciones por LexNET, tienes que cumplir VeriFactu, consultas el Catastro y los Registros — y además atiendes a clientes que esperan leer su expediente en inglés.

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